Un Mercé grande, muy grande

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Mercé se hizo grande, muy grande en el pregón y estuvo a la altura de lo que debe ser alguien en el que recae el honor de cantar el inicio de la Feria. El cantaor alabó a Almería y se soltó por tarantos. La Plaza Vieja no estaba a reventar, ni repleta, ni llena… pero no había menos gente que en otros pregones de inicio de fiesta. Realmente, aunque siempre se hace, el acto del pregón ha quedado también siempre alejado del populismo. Mercé cantó a Almería, a su feria y después a su música popular arrancándose, junto al hijo del Tomatito.

En media hora todo había acabado, hasta los ripios del alcalde expuestos con remarcado acento andaluz o casi. En fin, debe ser cosa de los asesores. Pero el caso es que el esfuerzo, arropado todo por los concejales del Gobierno y parte de la oposición, la Banda Municipal de Música, mereció la pena y ese cierre del Himno de Almería con premio para el que se supiera la letra (no lo cantó ni el erudito de las cosas de Almería Antonio Sevillano, ni ‘El Tomillero’ que seguro que se lo saben, pero que guardaron celosos su canturreo.

Y después, a escupir a la calle. Un alumbrado en el Paseo que no se podía disfrutar salvo que se fuera en coche y un itinerario hasta el Recinto Ferial sin prisas ni colas. Almería tan cerrada como cualquier sábado de verano, o peor si cabe . Faltaba lo que la cabalgata nos daba: bullicio… o follaero, como dijo el alcalde en uno de sus pareados.

Pregón de Mercé

«No hay sensación más universal y, por tanto, más flamenca, que la alegría. Nada es más hermoso que compartir con los que queremos cada oportunidad de hacer de la vida una fiesta. Y esta
ocasión es una de las mejores.

[/one_half][one_half_last] Ser el Pregonero de la Feria de Almería es algo más que un honor y un placer. Es un verdadero motivo de felicidad. Siempre vengo a Almería como el que vuelve a su casa, feliz por el reencuentro de los afectos y las historias que han llenado mi vida y mi carrera de momentos inolvidables. Y si es verdad eso de que somos de donde venimos, hoy puedo decir con orgullo que tengo vocación de ser almeriense. Hace ya muchos años que vine a cantar por primera vez a esta tierra, y puedo deciros que desde entonces hay una parte de mí que no ha querido salir nunca de aquí y que aquí se va a quedar para siempre.

Y es que Almería no es sólo escenarios, peñas y amigos. Es también luz, color y mar. Aire del Mediterráneo que sube hasta la Alcazaba dejando su compás entre las calles de la Chanca, donde suenan más claras las guitarras.

La Almería que yo quiero es también la de sus paisajes, la de los impresionantes escenarios naturales y la del Cabo de Gata, que es el único sitio del mundo donde hay más flamencos que en Jerez, que es mi tierra.

Muchas gracias al Ayuntamiento de Almería y a los amigos de la Peña el Taranto por este privilegio, que me ha permitido volver una vez más, no a una ciudad hermosa y luminosa, sino a mi casa. No hay mejor sitio para estar, ahora, que aquí con todos vosotros.

Sabéis que, más que de palabra, soy un hombre de cante. Por eso y desde este rincón de la Almería de siempre, la Plaza Vieja en la que tantas veces he cantado, quiero que mi voz suene hoy con letra de amistad y música de alegría: la alegría que siento al estar entre amigos y por estar, una vez más, en mi querida Almería.

¡Feliz Feria! ¡Viva Almería!»

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